La tasa es cuatro décimas inferior a la de marzo, y registra el primer descenso en siete meses, pero no permite echar las campanas al vuelo. En primer lugar, porque no se conoce todavía el detalle de la evolución de los precios y, en segundo, porque todo apunta a que la contención responde a lo que los economistas conocen como un 'efecto base'.
Cuando la comparación se realiza con un nivel muy alto, el aumento es menor. Y eso es lo que está ocurriendo con los precios del petróleo y sus productos derivados, que emprendieron la escalada en la primavera del 2007. Con todo, en aquel mes la tasa de inflación se situó en el 2,5% interanual. Es decir, que en abril del pasado año los precios habían registrado ese aumento respecto a doce meses antes.
Solbes celebra el dato
El vicepresidente económico del Gobierno, Pedro Solbes, celebró el dato, y reiteró que, «con altibajos», la evolución de los precios se irá encarrilando, de manera que la tasa de inflación podría situarse en el entorno del 3% a finales del ejercicio.
En el último año se han disparado los precios del crudo: el barril ha rozado los 120 euros en el tipo Texas, y superado los 117 euros en el Brent del Mar del Norte, de referencia en Europa. Por añadidura, el fuerte tirón de la demanda de países emergentes, unido a cierta reconversión de los cultivos, se han traducido en una subida muy notable de otras materias primas y alimentos básicos.
Los efectos llamados 'de segunda ronda' -impacto del tirón del crudo en los precios finales de otros productos con fuerte peso de costes energéticos, así como en los salarios de otros sectores de actividad- se están trasladando con cierta lentitud, y las autoridades económicas de los países desarrollados confían en que se atenuarán a causa de la desaceleración de la actividad.
Aunque la evolución de los precios del crudo y de los alimentos básicos se dejan sentir en todos los países desarrollados, la inflación española sigue siendo una de las más elevadas de la Unión Europea, y la más alta que registran países de la zona euro, con la única excepción de Eslovenia. Ese diferencial ha respondido hasta ahora a una mayor tasa de crecimiento, pero el dinamismo de la economía española se está diluyendo, en parte, lo que convierte la evolución de los precios en un elemento perjudicial para la competitividad.
Por otra parte, el Banco Central Europeo, que ejerce una severa vigilancia sobre la evolución en el área de la moneda única, ha pospuesto una rebaja de los tipos de interés en la zona con la vista puesta en la desviación que muestran los precios respecto al objetivo de estabilidad, que mantiene sin cambios en una tasa del 2%.





