Por ejemplo, el centro de la región que se muestra más duro es el IES Tomás Mingot, de Logroño. Las notas de sus alumnos en los exámenes de Bachillerato, respecto a Selectividad, sólo es de 0,2 décimas; es decir, que siguiendo la media, si un estudiante de este centro supera el Bachillerato con una media de 7, estadísticamente su nota en la PAU estará comprendida entre 6,8 y 7,2.
Le siguen en este listado el instituto Tomás y Valiente, de Fuenmayor, el IES Valle del Oja, Comercio y Agustinas, cuatro institutos públicos entre los que menos desviación sufren y sólo uno concertado.
En el vértice opuesto de la balanza destacan sobremanera las dos modalidades de bachillerato (nocturno y a distancia) que ofrece el IES Sagasta. En estos casos, la desviación media es de 2,18 para el nocturno y de 2,7 para el otro.
Pero al margen de estas dos especialidades menos 'convencionales', destacan otros cuatro centros por su localización geográfica y por su gran desviación: dos de Haro y otros dos de Calahorra, entre los que se intercala el IES Sagasta, aunque en esta ocasión en su versión diurna.
En la capital riojabajeña, Teresianas ofrece una desviación de 1,85 y el San Agustín, de 1,42, ambos concertados. Por su parte, la variación en Haro llega de sus dos institutos públicos: el Cossío, con el 1,93, y el Marqués de la Ensenada, con 1,38.











