ACTOS PARA HOY
Situado en el fondo de la olla que forma una cordillera, el valle de Chota es un vergel, con abundancia de agua y una agricultura de maíz, papas y frijoles. Sin embargo, su casco urbano y muchos de los asentamientos cercanos habían permanecido hasta ahora sin algo tan básico como una canalización de agua corriente. El olvido secular al que han sometido las distintas administraciones peruanas a esta amplia zona del norte del país está entre las razones que explican ésta y otras muchas carencias palpables en la vida diaria de los chotanos.
Un caso evidente de este abandono es la carretera (así la llaman) por la que accedió ayer la misión riojana que visitó Chota. 150 kilómetros de barrancos, baches y curvas de los que únicamente en torno a la mitad están asfaltados. Y lo están por la presencia en su recorrido de una mina gigantesca donde empresas americanas, peruanas y surafricanas arrancan oro y cobre de las entrañas de esta tierra. La pista asfaltada llega hasta la explotación minera, pero el resto del recorrido permanece en el más absoluto de los olvidos y su dejadez levanta ampollas entre la población local.
Y eso que el enojo no es la marca que define a estas comunidades rurales afables y hospitalarias que lo dieron todo durante la visita de la delegación encabezada por el presidente riojano Pedro Sanz y el consejero de Presidencia, Emilio del Río. Una decena de kilómetros antes de su llegada a Chota, la misión institucional se vio sorprendida por la presencia de cientos de lugareños que salieron al paso de la comitiva para saludar y manifestar su agradecimiento.
Colorido y cui
Fue un anticipo de lo que aguardaba algo más abajo. Ya en las afueras de Chota, en la comunidad de Capillapampa, otro nutrido grupo de agricultores desplegó todo su colorido por los campos para acompañar al presidente riojano y al responsable de la oenegé agustina Haren Alde, el padre Seve, a la inauguración de un depósito de agua potable. Siguió un breve ágape a base de hígado de cui, un roedor de apreciada carné que se sirve en ocasiones especiales.
Minutos después, la comitiva ingresó en Chota y al llegar a su Plaza de Armas se vio rodeada por miles de chotanos que dispensaron a los presentes -incluidos periodistas- una multitudinaria y calurosa acogida. Fuegos artificiales, banderas de La Rioja al viento y pancartas de bienvenida inundaron la plaza mientras Pedro Sanz se abrazaba con los vecinos y realizaba un recorrido que ya lo quisieran para sí muchas autoridades locales. Fue una impresionante demostración de agradecimiento al Gobierno de La Rioja por la construcción de una red de suministro de agua potable que empezó a funcionar ayer y de la que se van a beneficiar 30.000 personas.
Tras ser saludado por el alcalde, Eduardo Rubio, y por la comunidad de agustinos presentes en Chota, entre ellos el obispo Fortunato Pablo Urzay, natural de Estollo, el presidente dirigió unas palabras al público desde el balcón del Ayuntamiento: «El sueño -afirmó- que algunos no se creían hace tres años porque había desconfianza en los políticos se ha hecho realidad». Sanz prometió más apoyo riojano y reclamó unidad para conseguir una auténtica carretera, momento en el que estalló una tremenda ovación en la plaza. Chota se sumergió después en una fiesta hasta más allá de la medianoche.














