Desde su punto de vista, el informe técnico encargado al arquitecto del proyecto, Iñaki Ábalos, desbarata la conveniencia de esta posibilidad y contempla un sobrecoste de cuatro millones de euros si se acomete la opción defendida por el equipo de gobierno municipal. «El Ayuntamiento mintió a los ciudadanos al decir que los expertos apostaban por mantener la estación, que eso encarecería sólo 700.000 euros el proyecto, que así se mejoraría la configuración de la estación de autobuses y que se conservaría con mayor rigor la memoria de la ciudad», afirmó.
Según aseguró, el informe confirma las tesis del Gobierno regional -conservar sólo los elementos singulares como vidrieras, murales y pavimentos y exhibirlos en un museo del ferrocarril-, e insiste en el nulo valor artístico e histórico del conjunto, que requeriría una reforma integral del edificio y cuyo resultado sería de «dudosa autenticidad». Desde esta perspectiva, conservar la actual estación del tren es una «chapuza que devalúa un proyecto moderno y vanguardista redactado por uno de los equipos técnicos más prestigiosos del mundo». «Logroño tiene una oportunidad para convertirse en un referente arquitectónico que no puede venirse abajo por el capricho aldeano del Ayuntamiento», opinó.
Al hilo de estas consideraciones, el consejero de Obras Públicas enfatizó que si el Consistorio logroñés decide finalmente conservar la estación con el sobrecoste que contempla el estudio técnico «será su exclusiva responsabilidad». «El Gobierno de La Rioja no contribuirá de ninguna manera a ese disparate», dijo.






