No dejó títere con cabeza. Durante el turno de preguntas, el pastor afroamericano de Chicago comenzó reafirmándose en una de sus más controvertidas declaraciones, aquélla en la que acusó a su país de haberse buscado los ataques del 11-S porque «lo dice la Biblia, no lo digo yo», advirtió desafiante. «Jesús dice 'No le hagas a los demás lo que no te gustaría que te hicieran a ti', y no se puede hacer terrorismo en otros pueblos y esperar que nunca se vuelva contra ti».
El reverendo demandó que su país deje de oprimir a los afroamericanos y les ofrezca una disculpa pública acompañada de acciones. «Si te piso y te pido perdón, pero sigo poniéndote el pie encima, ¿me perdonas?», dijo.
Antes de ofrecerse para vicepresidente de Obama, le asestó un golpe mortal al negar que se haya distanciado de él, como sostiene su campaña. «Si Obama no dice eso nunca lo elegirían», reveló.












