
Imagen de archivo de Antonio Iriondo y Rosa Trinidad , padres de Enaitz Iriondo, antes de la vista oral por la demanda que Tomás Delgado interpuso a los padres de Enaitz. /JUSTO RODRÍGUEZ
El caso Enaitz ha provocado millones de reacciones desde el que salió a la luz. Cuando el joven de 17 años murió atropellado en el cruce del camping de Castañares, tras saltarse un stop con la bicicleta, el verano del 2004, fue un duro golpe para la familia. Pero la cosa no había terminado ahí ya que para la sorpresa de todos, Tomás Delgado Bartolomé, conductor del coche que atropelló a Enaitz, demandó a los padres del joven por una indemnizcación de casi 20.000 euros para pagar los desperfectos que había sufrido su coche en el accidente.
Aunque la demanda civil que Delgado interpuso en los juzgados de Haro fue retirada por el propio conductor, ya que alegó presiones mediáticas y un juicio paralelo, el caso no se cerró.
Lo que ha supuesto todo esto finalmente para Delgado es que el fiscal superior de La Rioja, Juan Calparsoro, según sus propias palabras, va a «reexaminar el tema» y sopesar si los nuevos datos e informes técnicos con los que cuenta la familia del fallecido son prueba de cargo suficiente como para atribuir al conductor alguna presunta infracción de carácter criminal. De este modo, el "caso Enaitz" tomó un nuevo e inesperado giro después de la fuerte repercusión que ha tenido en todos los medios de comunicación.
El pasado 17 de abril el fiscal superior de La Rioja y el delegado de la Fiscalía General para Seguridad Vial, Bartolomé Vargas, se reunieron en Madrid en una "cumbre" de la que estaba previsto que saldría la decisión definitiva sobre la posible reapertura del "caso Enaitz". Sin embargo, tras cerca de seis horas de encuentro, ambos representantes del Ministerio Público acordaron profundizar en las diligencias y retrasar hasta finales de mes el decreto que podría suponer la imputación por la vía penal de Tomás Delgado. Según manifestó Juan Calparsoro a Diario LA RIOJA al término de la reunión, «las diligencias van a seguir» con el objetivo de «poder atar bien algunos cabos» y, de este modo, que «el informe final esté sólidamente fundado». De modo que Juan Calparsoro regresó a Logroño con la intención de «atar alguna prueba más». «La decisión la comunicaré en rueda de prensa a finales de este mes», zanjaba el fiscal superior de La Rioja.
Desde entonces, Juan Calparsoro ha tomado declaración en su despacho a varios testigos del siniestro, a personas que estuvieron junto a Delgado en los minutos posteriores al impacto, ha recibido en varias ocasiones a los padres de Enaitz y a sus peritos, y ha escuchado el testimonio del propio conductor del Audi, que acudió a la cita acompañado de su abogado. Además tiene a su disposición un informe elaborado por un grupo de élite de la Guardia Civil especializado en la reconstrucción de accidentes, que difiere en puntos muy relevantes del atestado inicial que propició el archivo del caso. Todo eso parece ser aún insuficiente. A tenor de las declaraciones de Calparsoro, su gran preocupación ahora es profundizar en «aspectos jurídicos» que den mayor solidez al decreto que podría propiciar la reapertura del "caso Enaitz".
Delgado aseguró al fiscal que el joven ciclista se saltó el stop, «se le vino encima» y no tuvo ninguna posibilidad de reaccionar». Además, el conductor insistió en que iba «a sólo un poco más» de los 90 kilómetros por hora que era el máximo permitido en aquel tramo de carretera.
No obstante, el informe realizado recientemente por la Unidad de Reconstrucción de Accidentes estimaba que la velocidad del Audi oscilaba entre los 140 y 160 km/h. El mismo informe revelaba que cuando el conductor fue sometido a la prueba de alcoholemia, hora y media después del siniestro, dio una tasa de 0,15 miligramos por litro de aire espirado, lo que correspondería a entre 0,23 y 0,27 de tasa real en el momento del impacto.