Mientras en Logroño el Naturhouse pasa sus últimos días de la liga con más pena que gloria, en Valladolid el pivote Ángel Romero pasa sus días de dolor. El ligamento cruzado de su rodilla izquierda se partió hace ya dos meses, el 24 de febrero, en el partido contra Arrate. Tras la operación, y las primeras semanas de recuperación en Logroño, Romero decidió viajar a Valladolid para realizar un trabajo más específico en la clínica del médico que le operó, Fernando Baró.
Y en ello está. Cada mañana desde hace 17 días, Ángel Romero se levanta y se va a la sala del fisio. A sufrir, siempre rodado de la misma gente. «Ya hemos hecho peña», ríe el valenciano. Y es una compañía ilustre, porque entre ellos, también lesionado de la rodilla, está el central del Ciudad Real y de la selección española, Chema Rodríguez. De ahí la apuesta de la cena al primero que se queje. «De momento no ha pagado ninguna», afirma Romero. «Ya la pagaré cuando la rodilla funcione bien».
Más animal
Porque de eso no hay duda: la rodilla estará bien. «Es jodido. Uno sabe que como deportista estás expuesto a ello; hay que ser fuerte de cabeza, porque si no piensas positivamente, vas a menos».
Así que Romero intenta ser lo más positivo posible, teniendo en cuenta que le quedan al menos cuatro meses mas de lucha contra su propio cuerpo. «Intento sacar de cada cosa lo positivo», asegura». Aquí, «lo positivo» es «que esto va a salir bien, y el médico me dice que todo va muy bien», asegura.
Es más, el Romero que vuelva el año que viene a ponerse la camiseta del Naturhouse no será el mismo que se lesionó en febrero. «Para el año que viene, voy a volver más animal». Más fuerte, dice, lo cual para quien haya chocado con él en la cancha debe ser difícil de creer.
Los médicos no le dejan por ahora pisar el gimnasio, porque no tiene flexibilidad suficiente en la rodilla. «Pero en cuanto me dejen, me pondré a trabajar. Mental y físicamente».








