Este crecimiento refuerza el nuevo perfil poblacional de La Rioja, dibujado hace ya un par de años y que sirve de base a la futura Estrategia Territorial. En él, la tradicional división geográfica entre La Rioja Alta, Media y Baja y las tres sierras se transforma paulatinamente en un mapa articulado por La Rioja Alta, el Logroño metropolitano y una sierra única.
Precisamente el crecimiento de Logroño y su metrópoli conlleva atender las, también crecientes, necesidades y servicios que demandan sus habitantes. Y, en este sentido, el concejal portavoz del Ayuntamiento de la capital, Vicente Urquía, insiste en que «tenemos que trabajar con una lealtad institucional con los ayuntamientos cercanos, fundamentalmente en materia de movilidad y vialidad». Con Lardero y Villamediana ya se está haciendo, sobre todo en el tema del transporte público, «pero es importante desarrollarlo bien», apuntó.
En proyecto
Por su parte, el Gobierno regional ya abordó la cuestión hace cuatro años, con el anuncio del proyecto 'Área Metropolitana de Logroño' y el afán de implicar a los quince municipios de este entorno en planes conjuntos. Y es que, como argumentó en su día la consejera de Ordenación Territorial, Aránzazu Vallejo, «no sería bueno que los municipios de alrededor de Logroño se convirtieran en ciudades-dormitorio ni que Logroño fuera sólo un centro de trabajo».
Dichos planes, con 20 años vista, tocan los ámbitos de infraestructuras, turismo, medioambiente, paisajismo, tradición, economía o innovación. Plantean crear una red de peatones y bicicletas; un corredor ecológico a lo largo del Ebro; el embellecimiento y desarrollo de núcleos tradicionales, e incluso se habló de crear la policía metropolitana. Pero lo cierto es que, hasta el momento, sólo se ha materializado en el encargo del Plan de Movilidad Metropolitano, que permitirá planificar las futuras infraestructuras y servicios de la zona.
Entorno dispar
En la última Memoria de Población de Logroño (con datos actualizados a 1 de enero del 2008), la capital contabiliza 150.398 habitantes. En el capítulo referido a movimientos intraprovinciales (dentro de La Rioja) llama la atención el hecho de que, por primera vez desde el 2002, a Logroño llegaron el pasado año más personas de las que se fueron, en concreto 350. Así, la capital recibió 2.241 ciudadanos, al tiempo que marcharon 1.881.
Este flujo se produjo, sobre todo, con los municipios limítrofes y especialmente con Villamediana de Iregua (de donde procedían 251 personas y a donde marcharon 473) y Lardero (llegaron 245 ciudadanos y se fueron 384). En ambos casos, el saldo fue negativo a Logroño.
Por el contrario -explica el concejal Vicente Urquía-, «de donde más gente viene a Logroño y menos se va es de la Sierra y poblaciones grandes de Rioja Alta y Baja». Y quien parte, lo suele hacer hacia la zona del Iregua, lo que explica el crecimiento en los últimos años de poblaciones como Albelda, Alberite, Villamediana y Lardero, a las que se suman Fuenmayor y Navarrete.
Otros municipios vecinos como Navarrete, Cenicero, Ribafrecha, Murillo, Agoncillo y Arrúbal mantienen cierto equilibro en su padrón, mientras Agoncillo, Medrano, Nalda, Ribafrecha, Sorzano y Viguera han perdido población, luego «el crecimiento no tiene un comportamiento homogéneo», resume Urquía.
La vivienda manda
El portavoz del Ayuntamiento de Logroño entiende que «cada uno puede vivir donde quiera», si bien considera mal síntoma «que la gente se marche no porque no quiera vivir en Logroño, sino porque no puede. Y ahí el problema fundamental es la vivienda, cuyo precio muchas veces es el que te marca dónde vives», apuntó.
Por eso, desde el Ayuntamiento logroñés, «aprovechando la situación de la construcción y si vamos a más VPO, intentaremos que la gente que quiera vivir en Logroño lo haga. Esa es nuestra meta», concluyó el concejal.











