El consejero de Obras Públicas, Antonino Burgos, pidió hoy al Ayuntamiento de Logroño que no "engañe" porque conservar la estación de tren, tras el soterramiento de las vías, es "una chapuza arquitectónica" que, además, supone "un sobrecoste de cuatro millones de euros".
Burgos ofreció una rueda de prensa en la que reconoció que la decisión de conservar, o no, la estación compete al Ayuntamiento de Logroño. Pero también, por esto, le exigió que "asuma las consecuencias" tanto económicas como del "disparate" que supone.
El consejero riojano desgranó las cinco opciones que el estudio arquitectónico Abalos y Herreros propone. Estas contemplan trasladar los elementos singulares a un museo, con un coste de 112.000 euros y "ninguna afección" al plan general. También, reconstruir la estación en otro lugar, con un coste de entre 490.000 euros y 1,3 millones, que "desvirtuaría" el plan general; retranquear la estación, con un coste de 490.000 euros; mantenerla en su ubicación actual (4,2 millones de euros); y mantener la fachada (1,3 millones).
Con respecto a la opción que defiende el Ayuntamiento, que mantendría la estación, aseguró que el estudio arquitectónico la define como "la peor opción" porque supondría "mantener algo que no tiene valor arquitectónico". "Incluso", añadió, "por su mal estado necesitaría una reforma importante" y conllevaría "un resultado final de dudosa autenticidad". Por todo ello, calificó de "disparate" elegirla y repitió las palabras del presidente riojano, Pedro Sanz, declarando que es un "capricho aldeano".
Además, Burgos se mostró dolido por el hecho de que esta opción suponga, "sobre todo, una chapuza arquitectónica" que le hará a Logroño perder la oportunidad de convertirse en una ciudad "referente de vanguardia arquitectónica". "Si el Ayuntamiento decide elegir esta opción será su exclusiva responsabilidad", afirmó. En cuanto a la opción que prefiere el Gobierno (trasladar los elementos singulares) señaló que los arquitectos coinciden en que es la más recomendable.