CALASANCIO 0 - AGONCILLO 0
Pero ayer no hubo suerte. El Calasancio y el Agoncillo no estuvieron afortunados, ni acertados, ni concentrados. Más bien decidieron castigar al público con un partido sin ocasiones, broncas con el árbitro y entre ellos (algunas llevaban razón pero los jugadores están para ofrecer fútbol, no boxeo) y, en definitiva, noventa minutos de aburrimiento que terminaron con el público rogando a Corrales que pitará el final del encuentro.
La primera oportunidad que levantaba un poco de esperanza fue en el minuto 35, para Gonzalo. El defensa escolapio lanzó una falta desde el borde del área que iba directa a puerta, pero las cabezas de los defensas del Agoncillo estuvieron rápidas y consiguieron despejar la pelota.
Hasta el descanso el Agoncillo no pasó casi del centro del campo y el Calasancio, que aún se acercaba un poco más, veía como el pitido del árbitro o las faltas no pitadas les impedían conseguir su objetivo: marcar un tanto.
Tras el descanso, el sol dio tregua a los aficionados sufridores y dejó de lucir con tanta fuerza. Se espera un cambio también en el terreno de juego que no llegó. Ni llegaría en todo el tiempo.
Cuatro minutos tras el descanso el Agoncillo tuvo su oportunidad más clara con hasta cuatro tiros a la portería de Joserra que, con ayuda de los defensas, consiguieron despejar. Hasta el 90 poco más. Un partido para olvidar en el que las tarjetas y la expulsión de Félix se convirtió en lo único importante que anotar.





