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RSS | ed. impresa | Regístrate | 7 octubre 2008

Sociedad

SOCIEDAD
La ciudad 'pasa' de niños
La arquitectura urbana está planificada a la medida de los adultos en edad laboral y con coche, es insegura y recluye a la población dependiente
27.04.08 -

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La ciudad 'pasa' de niños
La ciudad está llena de trampas para los más pequeños. /AP
«Las ciudades se olvidan de los niños , que son cada vez menos y cada vez resultan más invisibles». Desde el movimiento de renovación pedagógica Acción Educativa (AE), Fidel Revilla añade que los marginan «a la hora de planificar» y les dejan «sin espacios para poder jugar», lo que entorpece su normal desarrollo humano.

Para intentar remediar este desastre formativo y social, AE creó el Grupo de Trabajo 'La Ciudad de los Niños', que es también el título del libro que sirvió al psicopedagogo italiano Francesco Tonucci para lanzar su tesis de que «necesitamos a los chavales para salvar nuestras urbes».

«Los niños cambian la ciudad cuando participan en su gobierno», ha recordado el propio Tonucci en el V Encuentro «La infancia y la ciudad : una relación difícil» organizado por Acción Educativa en la madrileña Casa Encendida. «Y si vuelven a las calles -añade-, impulsan la responsabilidad de los ciudadanos. El camino vuelve a ser seguro, las aceras vuelven a estar limpias, el tráfico se relaja y controla. Si hay chiquillos en la calle, somos mejores».

A 1,20 de altura

Pero ese beneficioso «regreso» infantil a su espacio vital callejero sólo será posible, apunta Revilla, «si vemos los problemas desde su óptica, si vemos la realidad a 1,20 metros de altura». Todo lo contrario de lo que sucede ahora, porque, como denuncia Tonucci, quienes planifican y gobiernan nuestras urbes han tomado como ciudadano-modelo a un hombre adulto, en edad de trabajar y con coche. Y ese modelo, como subraya el catedrático de Urbanismo Fernando Roch, es «cada vez más hostil para las poblaciones dependientes, que quedan confinadas en espacios cada vez más especializados»: guarderías y parques infantiles, residencias y centros de día para mayores, centros asistenciales para personas con discapacidad, hospitales para enfermedades invalidantes, incluso el propio hogar en caso de problemas de movilidad.

Una de las grandes lacras de las urbes modernas es precisamente el automóvil, que hace muy peligrosas las calles al apropiarse del espacio más amplio y más cómodo, mientras los peatones deben subir y bajar escaleras, utilizar pasos elevados y subterráneos, cruzar a toda prisa semáforos de verde fugaz y, por supuesto, soportar el ruido y tragar el humo de los coches. Y lo peor es que la «solución de los adultos» para paliar esa inseguridad es, o recluir a los niños en casa, aunque sea rodeándoles de todo tipo de artilugios para que se entretengan, o llevarles a los sitios en coche y esperarles. O sea, atarles en corto y cortarles las alas.
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