
EN RESUMEN
En el estudio de posibilidades para mantener el edificio de viajeros original, firmado por Ábalos y al que ha tenido acceso Diario LA RIOJA, el autor propone hasta cinco posibles alternativas. A grandes rasgos, la primera propone mantener los elementos más valiosos en el parque previsto en la zona noreste. La segunda plantea reconstruir el vestíbulo de la vieja estación (manteniendo todos los detalles) reubicándolo dentro del área de estudio. La tercera se asemeja a esta última, pero aboga por situarlo a unos 20 metros de su lugar primitivo. La cuarta apuesta por el mantenimiento del vestíbulo en su posición original realizando una restauración integral, mientras que la quinta incluye mantener la fachada original (no el vestíbulo) donde está ahora mismo y trasladar el resto de elementos ornamentales de valor al parque citado en la opción uno.
Todas las posibles alternativas implican un sobrecoste sobre el presupuesto inicial estimado al que abría que añadir un 16% de beneficio industrial y otro 6% en concepto de IVA. Según el informe de Ábalos, la más económica es la número uno. A los 17,9 millones contemplados inicialmente para la construcción de la nueva estación de autobuses habría que añadir 100.000 euros en los que se cifra el traslado de los elementos de la estación más relevantes. Por el contrario, la más costosa resultaría la cuatro -mantener la actual estación en su posición haciendo una restauración integral-, que supondría elevar el presupuesto inicial en más de 3,7 millones; entre otras razones, porque requiere una superficie más amplia y mayores exigencias técnicas. El sobrecoste para las demás opciones bascula de los 337.500 euros hasta 1,1 millones.
Evaluación
Entre sus conclusiones, Ábalos califica de «óptima» la solución número uno. «Integra el respeto a la memoria histórica con mayor rigor técnico y con mayor económica de medios», razona. Y añade: «Es aquella que, además, elude el debate en torno a la restauración integral o reconstrucción de los aspectos arquitectónicos menos valiosos, amén de adaptarse íntegramente al planeamiento aprobado»
A juicio del arquitecto, los «problemas de gestión urbanística» que plantea la opción tres así como el «dudoso valor de conservar exclusivamente la fachada» que plantea la cinco las invalidan frente al resto. Ábalos destaca de la número dos su economía y oportunidad -«es la que más fácilmente permite integrar el vestíbulo de la estación como parte de un equipamiento de carácter municipal y cultural mejorando el proyecto sin modi- ficarlo»- mientras sobre la cuatro no acaba de decantarse. «Es la que conserva de una forma aparentemente más literal, aunque no mejor, la memoria histórica», afirma por un lado al tiempo que por otro subraya: «Se ha conjugado, no sin dificultad, que tenga un cierto encaje en el nuevo conjunto (que podría incluir una conexión subterránea con las dársenas de los autobuses) y un esquema vial de los autobuses correcto».
Coste y dificultad
Tras esta exposición, el autor del informe no oculta sus dudas sobre la pretensión municipal de preservar un vestíbulo original «sin valor arquitectónico». «No es necesariamente garantía de un mejor mantenimiento de la memoria histórica», afirma Ábalos. Y añade: «Aun cuando esta posibilidad es factible desde todo punto de vista, el resultado final, costoso y dificultoso, puede decepcionar las expectativas creadas». «Quizás algunos ciudadanos finalmente podrían entender que formas más sutiles de respeto histórico hubieran conducido a resultados más felices y económicos», llega a opinar como colofón entre sus conclusiones.
Ábalos mantiene esta postura ya en el preámbulo de su informe cuando señala como premisa «el consenso técnico general en el escaso valor arquitectónico de la vieja estación», excepción hecha de algunos de los elementos ornamentales de su vestíbulo. Refuerza su tesis la «mala calidad de ejecución» de la vieja estación. «Su mantenimiento -dice- supondría en todo caso una restauración integral de todos sus elementos constructivos, con una difícil y costosa adaptación de los mismos a los requerimientos que para ser puesta en uso plantearía el actual Código Técnico de la Edificación».
El arquitecto añade que además de la sustitución de los ornamentos exteriores (ejecutados en escayola) sería preciso entre otras acciones reformar la estructura y sustituir la cubierta. En este punto, Ábalos pone en cuestión la «autenticidad» del resultado final.











