El terrorista, de 30 años, acaricia los cabellos de la niña, que en su inocencia trata de agarrar la cámara de vídeo, mientras le explica por qué ha decidido sacrificarse en nombre de Alá.
Sidique Khan le pide a la pequeña que cuide de su madre y que aprenda a luchar cuando sea mayor. «Cariño, ya no queda mucho tiempo. Voy a echarte mucho de menos. Te quiero con locura y has sido la mayor felicidad de mi vida. Tú y tu mamá, habéis sido una joya. No sé qué más decir».
«Me gustaría haber podido ser parte de tu vida, especialmente cuando crezcas, los próximos meses, cuando aprendas a caminar y decir cosas», agrega Khan. «Pero tengo que hacer esto para nuestro futuro, y será lo mejor, ojalá, a largo plazo. Es lo más importante».
A luchar a Afganistán
El terrorista besa entonces el pelo de la pequeña antes de continuar: «Lo más importante es que te encomiende a Alá y que Alá cuide de ti. Hago lo que hago por el islam, no por obtener ninguna ventaja materialista».
«Maryam, sé fuerte, aprende a luchar. Luchar es bueno. Sé la mejor amiga de mamá. Cuida de ella, podéis hacer juntas muchas cosas, como luchar y cosas así», termina Khan. El terrorista hizo la grabación poco después de decir sus oraciones de madrugada el 16 de noviembre del 2004.
Dos días más tarde volaría a Pakistán a luchar contra las tropas occidentales que combatían en el vecino Afganistán. Una semana después de que Khan y otro de los terroristas suicidas, Shehzad Tanweer, llegaran a Pakistán, ambos cambiaron de plan y decidieron supuestamente atentar en la capital británica.












