
Sáenz añadió que la negociación «está en sus contactos iniciales» dentro de un proceso que «llevará unos días» y añadió que, aunque se desarrolla «de forma fluida y según lo previsto», también presenta «dificultades técnicas», ya que «son negociaciones entre distintas formas de cultura». Según las fuentes consultadas, en esta primera fase de la negociación no sólo se ha tratado la cantidad exigida por los piratas -un millón de euros, cifra similar a la pedida en casos anteriores-, sino también el lugar de entrega del rescate y la divisa en la que se haría. Pero esto no quiere decir que se haya llegado a un preacuerdo.
El embajador en Kenia, Nicolás Martín Cinto, que lleva el peso de la negociación, tiene hilo directo con el primer ministro somalí, Nur Hasán Husein. Paralelamente a estas gestiones el operativo naval desplazado a la zona tiene diseñados diferentes escenarios sobre previsibles movimientos de los piratas. Uno de los que barajan recoge la posibilidad de que los asaltantes dividan el grupo de rehenes en dos: uno permanecería en el barco y al segundo lo trasladarían a tierra. De esta forma, los malhechores duplicarían su fuerza y en caso de asalto al «Playa Bakio» podrían utilizar a los rehenes en tierra para ejercer presión. Precisamente, para controlar movimientos en territorio somalí es por lo que se ha desplazado el P-3 Orion que, aunque pertenece al Ejército del Aire, su uso es naval.
El operativo militar, que se encuentra «listo para ejecutar», aún no ha recibido instrucciones sobre la operación a seguir en el supuesto de que tras el pago de un rescate, los piratas pongan en libertad a los pescadores.
Mientras, los piratas están teniendo problemas para moverse en su territorio y se sienten acosados. Somalia es un país caótico, sin autoridad y sumido en la guerra desde 1991, dividido en clanes y grupos rivales, y los piratas se están viendo obligados a mantenerse en el mar, sin poder desembarcar, donde son más vulnerables. El barco dejó la ciudad de Haradheere el jueves, a unos 400 kilómetros al norte de Mogadiscio, donde hizo acopio de víveres pero encontró la hostilidad de las milicias islámicas que controlan el lugar, y ayer fue vistado en Qayrqabe, cerca de Hobyo, pero tampoco se puede acercar a la costa.
Estas ciudades, en la región de Mudug, fueron en el pasado base de grupos de piratas, pero ahora los jefes de las tribus locales no los quieren en sus dominios. Ayer llegó la confirmación de que las conversaciones «van por buen camino».
«Pronta resolución»
La vicepresidenta Fernández de la Vega expresó ayer la confianza del Gobierno en una «pronta resolución» del conflicto del pesquero, para cuya consecución el Ejecutivo está desarrollando «una incesante actividad operativa» en colaboración con Francia y Estados Unidos. Subrayó que el Gobierno está «permanentemente movilizado para resolver la situación, salvaguardando como primera y principal condición la seguridad de los 26 tripulantes del pesquero», 13 de ellos de nacionalidad española.





