
La organización pagaba un precio, por los billetes falsificados, que oscilaba entre el 20% y el 35% del valor real de las cantidades introducidas en territorio español. Una vez en poder del cabecilla de la organización, éste procedía a su distribución entre el resto de los integrantes y otros colaboradores para llevar a cabo operaciones comerciales, en las provincias de Valladolid, Burgos, León, Teruel y Barcelona, así como en puntos de la Comunidades Autónomas de Galicia, Murcia y Extremadura.
Han sido recuperados 27.550 euros falsos, en billetes de 100 y 200, y se ha detenido a 21 búlgaros y dos rumanos en Alicante, Barcelona, Baleares, Valencia y Badajoz. Los billetes , según los investigadores, eran falsificaciones de gran calidad. La banda los ponía en circulación a través de establecimientos de pequeños comerciantes, quienes en su mayoría carecían de medios de detección de dinero falsificado, según fuentes policiales.





