
Fuentes de la Jefatura Superior de Policía de Andalucía Occidental explicaron ayer que la operación comenzó a las siete de la mañana de ayer, después de que los fallecidos fueran enterrados el jueves por la tarde. Los agentes se presentaron en la barriada Las Moreras, situada a las afueras de la población, y procedieron a la detención de siete individuos por provocar el tumulto del pasado domingo. Poco después, fueron arrestadas otras dos personas y se procedió a la identificación de entre cuatro y cinco individuos más.
Los detenidos son todos varones, mayores de edad y vecinos de la barriada donde se registró el fuego, aunque ninguno pertenece a la familia de los fallecidos. Alguno de ellos son conocidos de la Policía y cuentan con antecedentes por tráfico de drogas, amenazas y coacciones y delitos contra la propiedad. Los arrestados han sido acusados de los supuestos delitos de atentado a agentes de la autoridad -los bomberos lo son cuando están ejerciendo su trabajo-, desórdenes públicos y daños. Está previsto que en breve pasen a disposición judicial.
Crisis nerviosa
La llegada de la Policía provocó cierta tensión en el vecindario y aunque no se registraron incidentes de gravedad, un agente resultó herido leve al intentar realizar varias de las detenciones. Al parecer, el policía trataba de arrestar a dos hermanos y al padre de éstos, cuando la madre y esposa trató de impedirlo forcejeando con el agente y cayendo ambos al suelo.
La mujer, que no presenta ninguna lesión, sufrió además una crisis nerviosa y tuvo que ser traslada a un centro sanitario para ser atendida. El tumulto estuvo motivado porque muchos vecinos y allegados a los fallecidos consideraron que los bomberos se demoraron en acudir a extinguir el incendio.





