En España (segundo productor europeo), tanto la industria envasadora como la transformadora coinciden en que las tarifas de cara al consumidor podrían encarecerse entre el 30% y el 40% este mismo año -subida que ya se percibe en las principales cooperativas europeas-, al tiempo que sostienen que el precio actual del arroz en origen ya es de por sí entre el 20% y el 25% más alto que el registrado en el 2007, mientras que de cara al público el alza se habría quedado en el 15%. El motivo, según ellos, son las malas cosechas resultado de la sequía que afectó durante la campaña pasada a las principales zonas productoras, como Andalucía (que supone el 40% del total), Extremadura (23%), Comunidad Valenciana (15,5%) y Cataluña (15%).
Especuladores al acecho
Los agricultores, por su parte, admiten que va a bajar la cantidad de producto recolectado (entre el 35% y el 50%, según las fuentes consultadas) y eso obligará a subir las precios al aumentar la demanda mucho más que la oferta. Sin embargo, los arroceros advierten de posibles intenciones «especulativas» y creen que los aumentos deben acompasarse a la marcha real del mercado (no a las perspectivas), ya que «aquí sobra arroz -España produce 700.000 toneladas al año, tres veces más de lo que se consume- y no puede haber problemas de abastecimiento». No piensan lo mismo la industria, que afirma que el producto nacional puede no resultar suficiente y obligar a importar materia prima de otros países, donde las tarifas sí se han disparado.
Desde el ámbito de los consumidores, por su parte, se temen efectos de segunda ronda sobre el coste de otros alimentos, posibilidad que no descartan los propios profesionales agrarios. En este sentido, sus organizaciones representativas reclamaron ayer a la industria que actúe con «responsabilidad» y no incurra en los mismos «errores» que los sectores del pan y la leche.
Pero, además, instaron a las autoridades de Competencia -que ya han expedientado a la patronal alimentaria y otras organizaciones afines por hechos similares- a que tomen cartas en el asunto y eviten actuaciones «especulativas».





