
Rogers (Florencia, 1933), quien es el principal asesor en urbanismo del alcalde de Londres, Ken Livingstone, explica que lo que lo llevó a la política es su «concepto de sociedad y de lo que debe ser una ciudad». El ganador en 1997 del Pritzker, el Nobel de Arquitectura, cree que todos, ricos y pobres, deberían poder vivir en una ciudad sostenible, vital, gobernable, lúdica e inteligente, que da prioridad al civismo y al medio ambiente.
«Lo que es básico son las cosas cotidianas: poder sentarte en los escalones de la puerta de tu casa a disfrutar un atardecer, caminar tranquilo por una calle agradable hasta el pub, sentarte en un banco, admirar un árbol, tener encuentros», opina Lord Rogers of Riverside. «Y Londres, que se ha vuelto un modelo en el mundo, tiene mucho que aprender de dos ciudades de América Latina: Bogotá, y Curitiba (Brasil)», asegura Rogers, quien, por cierto, fue nombrado Lord en 1991 y que en 1996 recibió un escaño permanente en la Cámara Alta del Parlamento.
«Avances increíbles»
Recalca que esas dos ciudades «han hecho avances increíbles en todos los aspectos de lo que significa 'civilizar' la ciudad». «Es fascinante estudiar lo que han hecho», dice el arquitecto, que explica que para forjar una «cultura de la ciudad», Bogotá y Curitiba han utilizado «estrategias similares, centradas en la reorganización del sistema de transporte público, con autobuses que funcionan como metros y rutas para bicicletas». Además, han promovido «la cultura del civismo mediante el reciclaje de basura, la creación de espacios públicos y la instauración de un cierto sentido de orden y riqueza, que han vuelto el centro de la ciudad más habitable».
Rogers empezó a trabajar en el gran desafío de regenerar una ciudad cuando el gobierno de Tony Blair (1997-2007) lo llamó para presidir un grupo (Urban Task Force) para «evaluar de qué forma las ciudades británicas en crisis podían reconvertirse». «Era un estudio teórico, pero cuando Livingstone fue elegido alcalde en 2000, me dijo que aplicara esas teorías a Londres», cuenta el autor de hermosas terminales aéreas, como la Terminal 4 de Barajas y la Terminal 5 de Heathrow.
A una semana de las elecciones para el Ayuntamiento de Londres, que podrían poner fin a la administración de Ken Livingstone, si se cumplen los rumores, Rogers enfatiza los avances logrados en la reconversión de la capital británica. «Se ha definido una visión para volver la ciudad sostenible, impulsando también un modelo social que da prioridad a que ricos y pobres vivan juntos, a diferencia de la tendencia dominante en las ciudades de Estados Unidos, donde los pobres son expulsados del centro», explica.
Transporte público
La primera tarea fue la reorganización del transporte público, con la meta de «limitar los automóviles». «De nada sirve construir calles más amplias, ya que eso atraerá siempre más vehículos. Los Ángeles tiene las calles más anchas y los peores atascos», señala. «El logro más importante en general en Londres está relacionado con la construcción de una ciudad compacta, densa -porque creo que las ciudades no deben extenderse, sino que deben reciclar sus terrenos, los edificios- y la prioridad dada al medioambiente», resumió.
Interrogado sobre qué pasará con Londres, si gana el rival de Livingstone, el conservador Boris Johnson, el siempre jovial Rogers dice: «Yo soy optimista, y creo que estas son tendencias irreversibles, si queremos que haya un futuro para las ciudades y para el planeta». «No sé si tendré trabajo después del jueves próximo. La ventaja es que tengo 75 años», argumenta riéndose.











