Se trata de una nueva técnica que consiste en infiltrar, cada tres meses, cien unidades de toxina botulímica en 14 zonas del perímetro craneal a pacientes que sufren dolor de cabeza más de 15 días al mes y que no han respondido a otros tratamientos preventivos habituales aplicados con anterioridad.
Esta técnica la explicó ayer el secretario del Grupo de Estudios de Cefaleas de la Sociedad Española de Neurología, Samuel Díaz, en la segunda jornada del XIV Congreso Nacional de Neurología. Aunque hay pacientes que tampoco responden a este tratamiento, los ensayos desarrollados hasta ahora indican que esta alternativa, que aun no se ha aprobado en España, se puede utilizar como medicación de «uso compasivo», dijo.





