Según los hechos probados, el acusado, sobre las ocho de la tarde del 14 de enero del 2005, conducía su Renault Laguna por la LR-202, a la altura del término municipal de Anguciana, cuando colisionó contra un Audi que procedía de un camino lateral. Como consecuencia del impacto, una mujer ocupante del Audi sufrió lesiones que precisaron de tratamiento quirúrgico y por las que estuvo incapacitada casi medio año.
Actitud exaltada
Cuando los agentes de la Guardia Civil llegaron al lugar del siniestro comprobaron que el acusado presentaba «un comportamiento exaltado, con locuacidad extrema, repeticiones en la exposición, aliento con fuerte olor a alcohol y movimiento oscilante». En la sentencia se relata incluso que el hombre tuvo que ser ayudado por los guardias civiles para evitar caerse al subir y bajar del furgón de atestados.
Al ser sometido a la prueba de alcoholemia, una hora y 47 minutos después del accidente, el conductor dio una tasa positiva de 0,76 miligramos de alcohol por litro de aire espirado, cuando el máximo permitido es de 0,25.
A la víctima del accidente, según el informe del forense, le han quedado como secuelas dolores cervicales y molestias en el hombro derecho.











