El Nene, con 33 años, presumía de tener en su bolsillo más millones de euros que años. Pero su dinero no le ha dado la inmunidad en España. Efectivos de la Jefatura de Policía de Ceuta y funcionarios del Grupo de Localización de Fugitivos capturaron al huido, contra el que pesaba un código rojo de búsqueda de Interpol dictado por un tribunal de Kenitra el pasado 18 de diciembre. Los agentes interceptaron a El Nene cuando circulaba en el automóvil propiedad de un hermano suyo, un lujoso todoterreno negro 'Hummer', en la zona conocida como Fuente Caballos, una carretera costera que recorre la bahía sur de la ciudad autónoma.
Aunque la presencia del 'capo' en Ceuta era conocida por los vecinos desde hace semanas, los funcionarios prefirieron continuar los seguimientos para confirmar que efectivamente el sospechoso era El Nene . De hecho, tuvieron que recurrir a un complicado peritaje de huellas dactilares porque el delincuente utilizaba una de sus múltiples identidades falsas, la de Ahmed El Ouazzani. Los expertos antidroga de Interior conocen desde hace años los negocios de Mohamed Taieb Ahmed, al que también conocen con el sobrenombre del 'Rey de Ketama', la zona de mayor producción de cannabis del norte de África, cercana a Tetuán. Desde su adolescencia ha sido un dolor de cabeza para las fuerzas de seguridad. Sus primeras aventuras ya le hicieron terminar en la cárcel en España
Pero sus negocios continuaron hasta convertirle en el narcotraficante más rico e influyente de todo el Magreb. Su fortuna, de la que se jacta continuamente, se calcula en unos 30 millones de euros. En agosto del 2003 entró en la cárcel de alta seguridad de Kenitra para cumplir ocho años por tráfico internacional de estupefacientes. Una condena mínima en comparación a sus causas pendientes en el país vecino y de las que nunca más se ha sabido.
Sus tres años y medio en la cárcel de Kenitra, la mayor del país, los pasó en una «jaula de oro», donde, según Interior, «disfrutaba de numerosos beneficios penitenciarios, comprados gracias al soborno de los agentes que le custodiaban». Mientras que el resto de reclusos, entre ellos disidentes políticos y terroristas islámicos, se hacinaban en los calabozos, él tenía tres celdas para su uso particular, en las que tenía instalado aire acondicionado, televisión de plasma, DVD y ordenador portátil con acceso a Internet.
Cenas y prostíbulos
En sólo unos meses se convirtió en el «jefe de la cárcel» gracias a sus sorteos entre los reclusos y funcionarios. Sus prerrogativas eran tales que podría entrar y salir a su antojo del penal. De hecho, uno de los premios a sus colegas de prisión era invitarles a cenar en los restaurantes de la cercana playa de Mehdi o llevarles a los prostíbulos de la zona.
Pero El Nene se hartó de tanto entrar y salir y se fugó el pasado 7 de diciembre con el auxilio de ocho funcionarios de prisiones, que han sido ya condenados a penas de entre dos meses y dos años por soborno y falsificación. El dinero también compró el silencio y su fuga no se conoció hasta una semana después, gracias a una llamada anónima al Ministerio de Justicia del que dependen las cárceles marroquíes. Once días después el Tribunal de Primera Instancia de Kenitra dictó la orden internacional de detención.
A partir de ahora comienza el proceso de extradición a Marruecos. Sin embargo, jueces y fiscales españoles examinan varios sumarios para determinar si El Nene tiene causas pendientes en España.






