
«Hay veces en que es bueno tener la máxima flexibilidad. Quien quiera leer que el retraso de las elecciones no es cumplir la ley, se confunde», aseguró Lissavetzky, que desmintió que la 'guerra' entre el CSD y la RFEF sea consecuencia de un enfrentamiento personal entre sus dos máximos dirigentes.
También garantizó Lissavetzky que el otro acuerdo relevante adoptado por la Asamblea General de la FEF, el veto a que Mateo Alemany se presente a las elecciones a la presidencia, no podrá hacerse efectivo sin la ratificación de la Comisión Directiva del CSD.





