- ¿En qué consiste su labor?
- Sobre todo tenemos que estar allí donde se necesite ayuda. Prestamos apoyo a las fuerzas de seguridad y a colectivos. Solemos apoyar también cuando sucede alguna catástrofe.
- ¿Es difícil encontrar ciudadanos voluntarios?
- Aunque en los últimos años se ha ido aumentado la plantilla seguimos necesitando más gente.
- ¿Qué le aporta formar parte del grupo?
- Te ayuda a sentirte bien moral, personal y profesionalmente. Merece la pena sacrificar tu tiempo libre cuando ves cómo la gente te agradece el trabajo. Es gratificante el compañerismo que se ha creado entre todos los voluntarios.
- La agrupación se constituyó hace ahora siete años, ¿cuál ha sido su intervención más dura?
- Sin lugar a dudas el atentado de ETA en Calahorra del pasado mes. Sobre todo porque tenías que hacer un gran esfuerzo moral para no derrumbarte. Uno de los momentos más duros fue cuando acompañábamos a los vecinos de los pisos desalojados a recoger sus pertenencias. Resultaba complicado mantenerte íntegro al ver de qué manera se encontraban sus casas. Aún así, me quedo con las felicitaciones y el agradecimiento que nos ha mostrado la gente de la calle. A raíz del atentado varias personas afectadas se han interesado en formar parte del grupo. La gente ha empezado a valorar más nuestro trabajo. Además, hace un mes conseguimos entrar en la Agrupación Nacional de Protección Civil debido al trabajo realizado en determinadas actuaciones.












