La caída de la actividad económica y el crecimiento por debajo de dos puntos es garantía prácticamente segura de destrucción de empleo y el incremento automático del gasto en prestaciones sociales que conlleva agravaría el equilibrio de las cuentas del Estado. Adecuar el gasto público al nuevo escenario de recaudación para preservar la estabilidad presupuestaria es un paso imprescindible para mantener una economía sana si cambia el ciclo. Sin embargo no se trata solamente de huir del déficit que tan malos resultados asegura a medio plazo a cualquier economía de la eurozona sino de evaluar nuevamente el margen de maniobra de política económica, laboral y fiscal que esta dispuesto a utilizar el Gobierno atendiendo por ejemplo a sugerencias sobre la necesidad de medidas valiente y agresivas que propuso ayer el presidente de la CEOE.





