
Curándose en salud, el gobernante que aspiraría a una segunda reelección, adelantó ayer que él mismo está siendo investigado por las versiones de un ex paramilitar preso que lo involucraría en la matanza del Aro, donde murieron 15 campesinos. Según el ex paramilitar, Uribe se reunió con Mancuso y los generales Ospina, Rosso José Serrano y Manosalva para planear la incursión en Ituango (Antioquia), en octubre del 2007.
El mandatario se defendió en una radio local asegurando que la reunión fue en noviembre y el general Manosalva había muerto en un abril. Argumentó también que desde el año 1988, «la fuerza pública sabe a dónde he ido yo, dónde he dormido y con quién me he reunido».
Estas declaraciones de Álvaro Uribe se produjeron poco después de que los rumores precedieran la orden de detención de su primo -y uno de sus hombres de confianza-, quien fue senador del Partido Colombia Democrática y renunció a su fuero tras ser vinculado en septiembre del 2007 por la Corte Suprema de Justicia al proceso de la 'parapolítica'.
Asilo denegado
«La Fiscalía General de la Nación dictó medida de aseguramiento de detención preventiva, sin sustitución, ni excarcelación, en contra del ex senador Mario Uribe por el delito de concierto para delinquir por acuerdos para promover grupos armados al margen de la ley», dijo un comunicado.
Tras conocer la orden de captura, Uribe Escobar ingresaba en la Embajada de Costa Rica y pedía asilo político. El Ministerio de Exteriores del país centroamericano respondió con rapidez: «La cancillería considera improcedente el asilo al señor Mario Uribe».
Poco después, un vehículo de la Fiscalía con cristales oscuros ingresaba en la sede diplomática para sacar, con grandes medidas de seguridad, al ex senador. Fuera de la embajada era recibido con gritos de «asesino, asesino» coreados por familiares de víctimas del paramilitarismo. Uribe Escobar quedó recluido en una prisión del sur de Bogotá.












