Si el incomprensible retraso en el cumplimiento de las penas es preocupante, otros datos abonan tanto las quejas ciudadanas como las reiteradas exigencias de los profesionales de la judicatura para contar con más medios humanos que hagan posible que el sistema judicial salga del atasco en que se encuentra. Sirvan como ejemplo los más de 11.000 (once mil) casos sin resolver con los que se cerró el año 2077 en La Rioja.
El reto del ministro Fernández Bermejo, que anunció en la pasada campaña electoral una profunda reforma de la judicatura, no es baladí. Y la preocupación de la Administración regional debe ser exigirle a éste no sólo la dotación de infrastructuras y de material acorde a las necesidades futuras, sino también los medios humanos que le permitan salir del atolladero.





