El abogado desveló que uno de sus argumentos será que el ponente de la sentencia, el ahora magistrado Manuel Marchena, fue estrecho colaborador del anterior fiscal general del Estado, Jesús Cardenal, cuando se inició el proceso.
Falta de imparcialidad
Para Figueroa, la sentencia «adolece de indicio de nulidad por haber sido adoptada prescindiendo de las normas que debe garantizar la imparcialidad de los tribunales»; es, prosiguió, un caso «de libro» ya que «quien está asistiendo a quien ha puesto la querella es posteriormente el ponente de la sentencia, lo cual invalida la imparcialidad con la que actúa la sala del Supremo».
El ex presidente del Parlamento vasco insistió ayer en Bilbao en el argumento y recordó que el anterior fiscal general tuvo como «mano derecha a quien ha actuado de ponente, juez y parte», y preguntó; «¿qué imparcialidad cabe esperarse de una persona de esta trayectoria?». Atutxa denunció que los imputados han sido «injustamente tratados por la justicia».





