La moneda única ganó posiciones y se cotizó en el máximo de 1,6020 dólares después de conocerse que las ventas de viviendas usadas cayeron un 2% en marzo y que bajaron más los precios de los inmuebles en EE. UU., lo que señaló un debilitamiento ulterior del mercado inmobiliario estadounidense.
Posteriormente, la divisa europeo asentó su cotización en el entorno de los 1,5993 dólares, frente a los 1,5920 dólares del lunes. Por su parte, el Banco Central Europeo (BCE) fijó ayer el cambio oficial del euro en 1,5931 dólares.
Tras no haber logrado llegar a los 1,60 dólares la semana pasada, el euro recuperó el lunes su carrera alcista, después de que el Banco de Inglaterra anunciara que canjeará temporalmente bonos del tesoro por hipotecas bancarias por un valor de 50.000 millones de libras (62.500 millones de euros), para inyectar liquidez.
Esta medida decepcionó a los mercados, que la consideraron insuficiente y pronosticaron un nuevo recorte de los tipos de interés en el Reino Unido en mayo, lo que arrastró la cotización de la libra esterlina.
La tasa de inflación de la zona del euro subió en marzo hasta el 3,6%, el valor récord desde la creación de la Unión Económica y Monetaria (UEM) en 1999. Tras conocerse esta cifra, la semana pasada, el euro subió con fuerza.
Brecha en los tipos
Los analistas pronostican que el BCE mantendrá el precio del dinero para los países que comparten el euro en el 4% en los próximos meses. Sin embargo, la Reserva Federal estadounidense recortará las tasas tras la fuerte ralentización de la economía de EE. UU., que el Fondo Monetario califica ya de leve recesión.
El aumento del diferencial de los tipos entre la zona euro, en el 4%, y EE. UU., en el 2,25%, incrementa la rentabilidad de los activos denominados en euros y ha contribuido a la apreciación de esta divisa desde comienzos de año.
La divisa europea se ha apreciado desde el 2 de enero el 8,9%, hasta superar la marca de los 1,60 dólares.





