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¿Qué ha pasado entonces, un lustro después de que comenzaran las obras de edificación, con esa ciudad que la constructora FADESA proponía como un lugar donde muchas familias podrían instalar su primera residencia?
Al parecer, y según apuntan algunos residentes en la zona, la promotora ha errado en su propósito de consolidar el área como un espacio de primera residencia. Y es que la zona no deja de ser una urbanización para fines de semana y vacaciones como, por otra parte, es habitual en este tipo de complejos urbanísticos.
Sin embargo, en FADESA sostienen que «en los últimos años se están vendiendo muchas viviendas a familias que apuestan por establecerse en Sojuela, dada su cercanía con Logroño» y cifran el número de familias residentes en «setenta».
Algo que desde el punto de vista de los vecinos no resulta del todo exacto. «Esto está muy poco poblado. Los días laborables vivimos aquí muy pocas personas», asegura el matrimonio formado por Antonio García y Pepa Pérez.
Falta de servicios
Ángel Castaños vive habitualmente en Logroño y acude a Sojuela los fines de semana, pero constata lo anterior. Aunque admite que «si luce el sol, esta zona es una maravilla, porque puedes pasear por bosques inmensos con ciervos y corzos y visitar las antiguas neveras,...», cuando la climatología no acompaña «no tienes nada que hacer aquí, porque salvo casas y el bar del campo de golf no hay otra cosa».
La falta de servicios y de establecimientos comerciales supone la queja más habitual de los residentes. «Hace más de un año que situaron un cartel que anunciaba la próxima construcción de un área comercial, pero aún estamos esperando», señalan.
Y, tras observar el «parón» en la edificación de residencias que sufre la urbanización prevén que tendrán que seguir aguardando. «Antes subían furgonetas de constructores 'a manta', pero ahora se percibe una ralentización. Sólo se edifica lo que está vendido y abundan los carteles de 'en venta' de gente que quiso especular en su día y que, en estos momentos, quieren deshacerse de sus casas».











