
EN DATOS
Fue alrededor de las dos y media de la mañana cuando uno de los vecinos de esta céntrica calle rinconera escuchó la explosión de unos cristales, al asomarse a su ventana, justo enfrente del lugar de los hechos, vio como la casa de Gonzalo A. ardía. Su primera reacción fue llamar al 112, después avisar a más vecinos que con las mangueras que habitualmente destinan para regar los campos controlaron en un primer momento el incendio. La entrada al interior era ya imposible debido a que la puerta de acceso también había prendido y lo único que pudieron evitar fue que el fuego se propagara a los edificios colindantes.
La llegada de los bomberos fue prácticamente inmediata, pero ni ellos ni los efectivos del 112 desplazados a la zona pudieron hacer nada por la víctima, un hombre de 90 años que vivía solo en su domicilio y que llevaba años postrado en una silla de ruedas ya que tenía las dos piernas amputadas.
Se estudian las causas
Al terminar de sofocar el incendio y poder acceder al domicilio, los bomberos del CEIS encontraron en la planta baja del edificio el cuerpo sin vida del propietario del inmueble. La vivienda tenía afectadas dos dependencias de la planta baja, entre ellas el dormitorio de la víctima, que se encontraba totalmente calcinado.
Aunque aún se están estudiando las causas que provocaron el incendio, los vecinos de Rincón de Soto lo tienen claro. «Fumaba mucho y solía hacerlo en la cama; además, su habitación era la zona más afectada por el incendio, seguramente habrá prendido un cigarro en el colchón».
El vecino, muy conocido en la localidad, vivía solo en su casa, aunque diariamente recibía la visita de su hija que se acercaba hasta allí para hacerle compañía y prepararle la comida. «Era un hombre muy bueno, no había hecho otra cosa en esta vida que no fuese trabajar. Tanto tiempo enfermo y ahora fíjate», lamentaba una vecina.











