No obstante, algunos de los inconvenientes que confesaron en su día al Diario LA RIOJA persisten en la actualidad. «Debemos ir a Entrena a realizar la compra porque en el complejo residencial no existe ningún comercio», apuntaban.
Esta situación no ha variado, y pese alguna insinuación de algún comerciante de instalarse en la zona manifestada en años anteriores, ésta no se ha concretado por la falta de residentes permanentes.
Educación y sanidad
A la provisión de alimentos, se añade la falta de servicios como un colegio o un centro de salud. «Las niñas tienen que ir a Navarrete a la escuela y el centro sanitario que nos corresponde también está en ese municipio», indicaban. Y tendrán que seguir viajando a diario hasta esta localidad para acudir al colegio o siempre que se pongan enfermos, puesto que en el lugar no abundan las risas de demasiados pequeños o las conversaciones de muchas parejas en los días laborables. Y a la vista de la desaceleración que sufre el sector de la construcción, puede que los nuevos sojueleros deban esperar más de lo que estimaban para disponer de estos servicios básicos en su localidad.El ritmo de construcción de viviendas se ha ralentizado en los últimos meses. Así, la antigua panorámica atestada de grúas ha dejado paso a un paisaje de esqueletos de hormigón y a un tránsito discontinuo de vehículos de distintos gremios que acuden a mejorar algunas de las viviendas.
Carla y Esther mostraban hace un par de años su pesar por el incesante ruido de las construcciones. Por suerte para ellas, la vista hoy es mucho más espectacular y el silencio es el dueño del área.











