
En El gran manipulador. La mentira cotidiana de Franco (Ediciones B) Preston retrata al Caudillo como un ser «vulnerable, pequeño e inseguro». Le reconoce, sin embargo, ciertas «habilidades», las que le permitieron mantenerse en el poder durante 39 años ayudado por una coyuntura favorable después de la II Guerra Mundial. Preston, que compareció ayer ante la prensa en Barcelona, comparó a Franco con el Mago de Oz, en la medida que se refugiaba «en un disfraz» para ocultar sus debilidades.
Imagen benévola
Así las cosas, Franco no fue el general más joven de Europa desde Napoleón, ni el «valiente artífice» de la neutralidad española en la II Guerra Mundial, ni el responsable del crecimiento económico español de los años 60. «Eran unas mentiras tan infantiles que parecía imposible que las pudiese decir», reflexionó Preston en voz alta. Recordó que «cuando se tiene el control totalitario de los medios» es posible esgrimir «cualquier cosa».
El hispanista y titular de la cátedra Príncipe de Asturias, se declaró indignado por la idea «benévola» que aún se tiene de Franco en algunos sectores. «Con al menos 130.000 muertos por la represión, tiene mejor imagen que Pinochet, que asesinó a 3.000 chilenos», argumentó.












