
Arte poética es un viejo poema del poeta argentino Juan Gelman, de quien se oirá mucho estos días del libro y Cervantes. Gelman no está en las X Jornadas de Poesía en Español, no -¿ya quisiéramos!-, pero sí el oficio del que habla.
Salvando las distancias -perdonen la osadía- es el mismo que ejercen dos jóvenes poetas españoles que ayer leyeron sus versos en Logroño: Abraham Gragera (Madrid, 1973) y Miguel Serrano (Zaragoza, 1977). Algunos libros publicados, antologías de nueva poesía, buenas referencias todo les avalaba ante un auditorio, por añadidura, dispuesto a dejarse seducir de palabra.
La palabra seduce, está entre sus dones, pero en casos extraordinarios es cuestión de vida o muerte. Hay quien escribe porque sí, por mil razones, y hay quien, como ayer confesó Gelman en Madrid, escribe sólo «en legítima defensa de la poesía».
«(...) A este oficio me obligan los dolores ajenos, / las lágrimas, los pañuelos saludadores, / las promesas en medio del otoño o del fuego, / los besos del encuentro, los besos del adiós, / todo me obliga a trabajar con las palabras, con la sangre. / Nunca fui el dueño de mis cenizas, mis versos, / rostros oscuros los escriben como tirar contra la muerte.»»











