Y es que la vida en esa zona del planeta no es fácil, el campesinado carece de títulos de propiedad de las tierras en las que trabaja a diario algo que hace que el Estado las considere públicas. La consecución de este proyecto dará lugar a que en 50 comunidades (un total de 1.600 familias) los agricultores sean oficialmente poseedores de sus tierras.
Se crearán, además, comités zonales de defensores de las tierras y se sembrarán 5.000 plantas de especies madereras y frutales.
Esta aportación de 3.000 euros, el 0,075% del presupuesto anual del Ayuntamiento, fue el año pasado para la Asociación Riojana Baja Solidaria de Calahorra y un proyecto que llevó a cabo en el Sáhara que consistía en la construcción de una escuela, un elemento importante para erradicar la pobreza además de promocionar la igualdad entre hombres y mujeres mediante la educación.
Hace poco más de un mes el Ayuntamiento recibió un dossier en el que además de un resumen de todo lo construido se les enviaba una gran cantidad de fotos de su utilización.











