CD LOGROÑÉS 0- GUADALAJARA 1
De todos modos, queda un colchón como para no estar demasiado preocupados, pero ayer era un día clave en el otro sentido, porque una victoria hubiera significado un paso de gigante para salvar los muebles y dejar correr el final de la temporada con mucha más tranquilidad.
Hay que decir cuanto antes, que, en todo caso, el Guadalajara fue mejor sobre el césped y que mereció la victoria, a pesar de que los de Abadía volvieron a darlo todo sobre el terreno de juego, pero sin la misma colocación, suerte, juego y configuración ofensiva de anteriores jornadas, y eso fue lo que le perdió ante el conjunto alcarreño, muy bien situado sobre el terreno de juego, y practicando un juego de seguridad defensiva y de mucho toque en el centro, haciendo valer el gran partido de Rubén Cuesta y Villa, amén de la primera parte de Santi, de los que se contagiaron sus compañeros para hacerse inexpugnables ante un Logroñés que quería, pero que no podía.
El gol hizo mucho daño
El partido empezó con juego de intenciones ofensivas locales y tranquilidad y juego seguro por los visitantes, pero enseguida, al cuarto de hora, llegó el gol, que a la postre significó la victoria alcarreña, en una jugada de Santi y Villa, que finalizó Lambarri con la portería vacía.
Ese tanto hizo mucho daño al conjunto blanquirrojo, que veía como el centro lo dominaban los rivales y que les hacían ir siempre detrás del balón, lo que marca un desgaste muy superior y encima desconcierta. Stef sacó un par de balones con el pie cuando ya se cantaba el gol visitante, en tanto Sanmiguel no tenía que operar bajo sus palos.
Tras el descanso, Eneko entró en el centro de la defensa, Raúl pasó al medio y Candelas al extremo, con el fin de mejorar las prestaciones en el centro. Sin embargo, el partido se convirtió en un correcalles, con jugadas que hacían que el balón llegara de un lado a otro en escasos segundos y el peligro rondara ambas porterías.
A partir del minuto 60, el Logroñés se asentó en el centro y empezó a jugar mejor y con mayor sentido de la verticalidad. Ubis y Eneko tuvieron dos buenas ocasiones y José lanzó alto el balón que ante el Guijuelo entró por la escuadra.
La expulsión rompió
Pero entonces llegó la expulsión de Eneko, que rompió cualquier posibilidad de engancharse al partido. Tuvo que hacer falta a Villa cuando se iba en solitario hacia la portería de Stef y, aunque el bando blanquirrojo apeló a la heroica, luchando hasta desfallecer, no hubo forma de conseguir el tanto del empate, porque los morados se defendieron con mucha seguridad. De todos modos, a balón parado, el conjunto riojano estuvo a punto de dar el susto en tres saques de esquina consecutivos, que finalizaron con el cabezazo final de Tomi, que se fue alto.
Incluso pudo aumentar la cuenta el Guadalajara, pero Fran, tras salvar la salida de Stef, tiró lejos de la portería.
Sólo quedó tiempo, tras el pitido final, para que el público recriminara al colegiado su deficiente actuación.









