Ayer, el Caja no jugó un buen partido; exigido por un rival inferior pero guerrillero, los de Jesús Sala concedieron demasiadas opciones bajo su tablero, no supieron amarrar el resultado cuando estuvieron hasta 13 arriba, y acabaron sufriendo. Sacaron cuajo para ganar, y con eso basta.
Más, cuando ayer el Caja tuvo que lidiar, además de con el estimable Cajasol, con una pareja de árbitros no tan estimable. Más que las decisiones incorrectas -que las hubo, y muchas flagrantes- lo peor fue la diferencia de criterio constante entre lo que se pitaba en una zona y en otra. Al final, cabe preguntarse cómo es posible que en un partido contra un equipo sevillano, y en una liga en la que el Caja se disputa los puestos de arriba contra un almeriense y un malagueño, se designe a un colegiado andaluz.
Tirones
En fin. El partido no fue bueno, y se jugó más bien a tirones. La clave estaba en el rebote defensivo: el Caja defendía normalmente con acierto, pero cedía demasiadas segundas opciones, sobre todo a Gómez y Kaunisto, que andaban pescando bajo los tableros con demasiada facilidad.
De ese modo, cuando el Clavijo podía rebotear y dominar el ritmo, el Qalat perdía terreno: 11-4 nada más empezar. Pero si las cosas se torcían bajo el aro, las dificultades cambiaban de barrio. Johnson se fue al banquillo en el primer cuarto, al recibir dos faltas seguidas. Su marcha coincidió con un atasco en ataque considerable: no había puntos del interior, y los triples no funcionaban. El parcial fue de 0-14, y el Qalat llegó a estar 14-22.
El regreso de Johnson (mediaba ya el segundo cuarto), dio más aire al ataque local, y el descanso llegó con el Caja 5 arriba.
El tercer cuarto fue bueno para el Caja, como acostumbra: dos triples seguidos hicieron abrirse a la defensa, y Johnson y Hilliman aprovecharon el hueco. Así, la ventaja llegó a ser de 13 (50-37).
Ahí, sin embargo, volvieron a cambiar las tornas: el Cajasol volvió a encontrar petróleo bajo la pintura (Johnson no tenía su día en defensa), y los sevillanos empezaron a minar poco a poco la diferencia del Caja. El último cuarto fue, así, una cuenta atrás angustiosa para el público del Palacio, que veía a los sevillanos llegar poco a poco, mientras la pareja de árbitros ahondaban más aún, con decisiones delirantes, su lamentable labor.
Al final, los tiros libres pusieron al Caja un punto arriba, con 9 segundos para que el Qalat tirara. Lo hizo, y dos veces, con el único resultado de dos grandes tapones de Patrick Hilliman. Era 65-64: un puntito que basta.








