Bilbaínas. El gasoducto entra por las Conchas, directamente en Viña Paceta, una finca emblemática de Bodegas Bilbaínas que da nombre a uno de sus vinos más reconocidos. El tubo se enterrará de forma paralela a la carretera del entorno de San Felices -uno de los paisajes de viñedo más fotografiados a los pies de los ermita de Bilibio-, hasta confluir con la autopista y cruzar al otro lado para encontrar otros pagos históricos como Viña Bosconia.
Las alegaciones al trazado de empresas y particulares han sido rechazadas por la empresa adjudicataria, Enagás, que cuenta con el respaldo del Consejo de Ministros y de una obra de interés general. «Lo que más molesta -explica Natalia Olarte, responsable de viticultura de Bilbaínas- es que no se nos ha dado otra opción de trazado ni se nos ha escuchado». Bilbaínas es una de las bodegas más perjudicadas porque el paso del Ebro comenzará, con la construcción de un túnel, en medio de Viña Paceta. «Estas viñas -explica Olarte- tienen su propio ecosistema, con características peculiares y, aunque después puedas replantar, el equilibrio es irrecuperable».
López de Heredia. Es otra de las bodegas afectadas. Sus fincas viña Cubillas y Bosconia -uno de los casi únicos vinos de pago centenarios de Rioja- recibirán el gasoducto: «No se entiende -explica- que se quiera proponer a la Unesco los paisajes de viñedo como Patrimonio Universal y, uno de los parajes de viñedo riojano más emblemáticos se destroce». «El daño -continúa- es importante porque es posible que haya parcelas que, aunque afectadas en un 20%, haya que abandonar», explica Julio César López de Heredia. «Más que los planes de dinamización, que lucen mucho, es el viñedo lo que sustenta todo», advierte.
Muga. Isaac Muga, de Bodegas Muga, aclara que «no estamos en contra del progreso, pero había otra forma de hacer las cosas y se nos ha tenido totalmente desinformados». «Las bodegas -continúa- hemos encargado un estudio geológico para demostrar que son terrenos únicos y, desde luego, las indemnizaciones las reclamaremos de acuerdo a este informe».
Muga se ve afectada en siete parcelas, viñas viejas, fincas de cuyas uvas sale el Aro (el vino 'top' de la casa) e incluso una nueva recién adquirida para blanco: «Lo peor de todo -insiste Isaac- es que hubiésemos colaborado con otras alternativas».












