
Aunque insiste en que no se esperaba aquella propuesta -«jamás había contado con ello», confiesa- lo cierto es que su larga trayectoria tanto en el Parlamento como en el seno del PSOE apuntaban a un Ministerio como el destino natural de este político de dilatada carrera. Diputado desde la primera hasta la quinta legislatura, su peso dentro del partido empezó a labrarse mucho antes de entrar a las Cortes con una marcada actividad contra el franquismo desde la clandestinidad en los años 70 y una reconocida trayectoria como especialista en Derecho Laboral tanto en su Logroño natal como en Barcelona.
Como diputado, Cosculluela destaca su labor como portavoz del Grupo y su intenso trabajo en áreas como Justicia, Agricultura y Obras Públicas que le llevaron a participar en leyes «trascendentales» para la actual democracia. Su etapa al frente de la cartera de Obras Públicas la resume con una palabra: felicidad. «Felicidad por haber hecho más iguales a los territorios españoles y por equilibrar el país con unas infraestructuras dignas», afirma. Bajo su mandato se consumó el plan de costas, se asentaron las bases del plan hidrológico y, sobre todo, se materializó un plan de carreteras «que cambió la fisionomía de las comunicaciones».
Cosculluela no se atreve a pronosticar si habrá un nuevo ministro riojano. «Si es así, le recomiendo que llegue con toda la humildad del mundo y ganas de trabajar; sólo así podrá ejercer bien su cargo», sentencia.











