
Así lo aseguró ayer el presidente de la caja de ahorros, Fernando Beltrán, en una rueda de prensa previa a la asamblea general ordinaria en la que se presentaron los resultados del 2007 y un avance de los registrados en el primer trimestre del ejercicio en curso. El beneficio neto de la Caja creció el año pasado el 19,9% hasta los 19,1 millones de euros (21.255 en el caso del grupo consolidado).
Beltrán recordó que las bases de esa estrategia de crecimiento se sentaron en el plan estratégico 2004-2006 y «nos han permitido estar preparados» ante la nueva situación. En este sentido, explicó que «esta es una de las razones fundamentales» por la que la agencia de calificación crediticia Moody's «ha mantenido nuestros rating -A2 (largo plazo) y P1 (corto plazo)-, lo que pone de manifiesto nuestras fortalezas» y la perspectiva estable de la Caja.
Entre esas fortalezas, el director general de la entidad, Jorge Albájar, destacó una «sólida» estructura de liquidez (72,5%), la mejora de los indicadores de eficiencia (54,9%) y unos adecuados ratios de solvencia (11,2%), que superan en más de tres puntos el nivel mínimo exigido.
Repunte de la morosidad
Por ello, Beltrán aseguró que Caja Rioja se encuentra en condiciones de «afrontar con bastantes garantías el entorno más incierto, puesto que la crisis financiera todavía tiene que trasladarse a la economía real». En todo caso, enfatizó que «nosotros estamos en el 0,55% de morosidad, cuando la media del sector ya ha superado el 1,2% y nuestra tasa de cobertura supera el 300%, frente al 168% de promedio general».
Con todo, y de cara a este año y al próximo, Albájar adelantó que «continuaremos aumentando las dotaciones en los fondos de cobertura, porque la morosidad seguirá creciendo, hasta acercarse al 1%».












