Stef despeja un balón en el área del Logroñé. /JONATHAN HERREROS
El C.D. Logroñés ha dejado escapar la oportunidad de acariciar la permanencia en un mal partido en Las Gaunas, en el que el Guadalajara fue muy superior durante todo el encuentro y en el que los hombres de Abadía ofrecieron una pobre imagen. Sin ganas ni fuerzas parecían estar los blanquirrojos durante todo el encuentro, lo que acabó con una merecida derrota en casa.
Ya desde el principio, el Guadalajara salió convencido de que era posible la victoria. Todo lo contrario que el Logroñés, cuyos jugadores estaban en el terreno de juego sin garra, sin ganas, sin carrera... Los azulones manchegos impusieron una marcha acelerada que el Logroñés no pudo o no quiso seguir en ningún momento. Parecía que los de Abadía eran distintos a los que la semana pasada se enfrentaron (y ganaron) al Guijuelo, ya que si el domingo pasado las carreras eran constantes y las llegadas numerosas, hoy estaban medio dormidos.
Quizás fuera por la hora, poco habitual en Las Gaunas, o por la falta de motivación, pero salvo contadas excepciones los blanquirrojos no llegaron a puerta en toda la primera parte. Todo lo contrario que el Guadalajara., que lo intentó todo desde todos los sitios. Y llegó la recompensa al trabajo. Quizás demasiado pronto, pero sin duda merecido.
En el minuto 14 de la primera parte, una internada manchega llegó al área. Un error colectivo de la defensa blanquirroja, unida al despiste de Stef en el despeje, consiguió que tras un lío en el área, Lambarri, muy activo durante todo el encuentro, empujara a puerta vacía la pelota al fondo de la red.
Y eso fue todo, porque el Logroñés no pudo sacar nada en claro del resto del encuentro. Algún tímido lanzamiento desde fuera del área y un par de internadas fallidas acabaron en fuera y poco más intentaron los blanquirrojos. Se unió a esto que los más activos del Logroñés en jornadas anteriores no tuvieron hoy su día. Tomi estuvo muy despistado, sin arañar ningún balón cercano al área... Candelas no enganchaba pases en profundidad y Ubis, muy participativo, tampoco tuvo suerte en sus intentos de lanzamiento.
En la segunda parte, se mantuvo la misma tónica. El Logroñés estaba algo más centrado, pero aún insuficiente. Y el Guadalajara supo administrar el tiempo y la picardía de los lesionados fingidos. A falta de cinco minutos para el final del partido, el árbitro también quiso participar en el juego y perdió el control del partido. Sacó varias tarjetas amarillas a jugadores de ambos clubes, expulsó con roja directa a Eneko por una falta sobre un rival que se escapaba solo hacia el área, y se dedicó a sancionar a varios integrantes del banquillo de Guadalajara que, estupefactos, no creían lo que estaba pasado.
Así pues, el Club Deportivo Logroñés cayó en casa en un partido malo, que servirá a Abadía para espabilar a los suyos y tomarse esta derrota como un toque de atención. No se pueden dormir los riojanos, porque el demonio del descenso no acaba de desaparecer de su horizonte.