
La expectación es máxima en Cantabria y el feudo montañés registrará el séptimo lleno de la temporada. Y se espera alguno más, ya que el Sevilla, un rival directo en la pelea por la cuarta plaza, aún debe pasar por ahí.
Hay mucho en juego y un precioso enfrentamiento bajo los palos, ya que Toño e Iker Casillas pugnan por el trofeo Zamora que distingue al portero menos goleado. A priori, el mostoleño estará mejor protegido, ya que Schuster puede alinear a Sergio Ramos -enfadado con el club porque entiende que nadie le apoyó tras sufrir en Mallorca su tercera expulsión del curso-, Pepe, Cannavaro y Heinze, la zaga que Schuster bautizó como «la mejor de Europa» y que antes de Navidad se exhibió en el Camp Nou. En los locales hay dificultades desde que se rompió Garay.
El técnico teutón, que rehusó valorar las declaraciones del defensa sevillano, sí tiene un contratiempo con la ausencia por sanción de Guti, a quien el Comité Español de Disciplina Deportiva mantuvo el partido de suspensión por la amarilla que le mostró Iturralde al entender que se dejó caer en el área murciana. Le suplirá Diarra. La duda es saber si volverá a apostar por Robinho y Robben o sentará al holandés, que durante la semana arrastró problemas musculares. Saviola espera recibir la oportunidad con la que sueña desde hace tiempo.
Mucho más tranquilo de lo habitual en la conferencia de prensa, Schuster se deshizo en elogios al Racing, «un equipo equilibrado, ordenado y muy fuerte pese a la baja de Garay». «Además -prosiguió-, arriba tiene jugadores potentes y veloces». Marcelino, quien ha ironizado sobre sus supuestos acuerdos con Sevilla, Valencia y Zaragoza para la próxima temporada, quiere un partido controlado, no «un ida y vuelta donde el Madrid tiene las de ganar». El técnico cántabro exigirá a los suyos máxima concentración «porque el rival decide en cualquier momento aunque no gobierne el juego».





