
Su primer reto fue decidir «qué temas merecían se tratados en un libro destinado a adolescentes pero que abarca de la prehistoria a las postrimerías de siglo XX». El segundo, «dar con un tono adecuado, con cierta chispa y sentido del humor que fuera accesible, ameno y acorde al lenguaje de los jóvenes».
Decidió don Manuel que había que hacerlo «desde el título mismo», de modo que cada capítulo parte de un enunciado atractivo:
Cuento a cuento
Admite que ha puesto especial cuidado en el capítulo que se ocupa de la conflagración. «Al hablar de aquel desastre, de esa pérdida de grandes nombres y del drama de la guerra, no podía seguir con el tono de chanza. Esos pasajes los escribí llorando y seguro que el lector lo percibe». Asegura también que su intención general ha sido trasmitir valores universales y positivos como el amor a la libertad y al país. «Trato de trasmitir a los jóvenes lectores los grandes valores y la autoestima por un pasado en el que junto a los espadones hay grandísimas figuras como Velázquez o Cervantes» que permiten contradecir aquel verso de Jaime Gil de Biedma según el cual «de todas las historias de la Historia, sin duda la más triste es la de España, porque termina mal». «Yo estoy , por ejemplo, orgulloso de ser compatriota de Delibes».
«Como en
Licenciado en Filosofía y Letras por la Universidad de Valladolid, doctorado con una tesis sobre Felipe II e Isabel de Inglaterra, Manuel Fernández Álvarez no ha dejado de acumular reconocimientos y premios en su larga carrera. Es también doctor por la Universidad de Bolonia, que le otorgó con el Premio Vittorio Emanuele, investigador del CSIC y ha sido catedrático de Historia Moderna de la Universidad de Salamanca.











