
El vídeo en el que se desarrolla esta acción es parte de
La otra parte de
La escultura-corredor actúa como un filtro, un 'buffer' (término de la jerga informática) amortiguador, una matriz de unidades espaciales equivalentes. «Avanzar en su interior -al igual que en la sociedad, sugiere Saiz- implica interactuar con una secuencia casi infinita de reglas y obstáculos que, en una sociedad cada vez más mecanizada, diseñan diariamente la experiencia psicosomática del individuo».
«La obra -explica su autor- reflexiona sobre la estandarización de los procedimientos que regulan el funcionamiento de la sociedad, articulando un sistema de codificación de la experiencia que se activa mediante una simple acción mecánica [entrar al corredor e ir pasando de un habitáculo a otro a través de puertas que no permiten retroceder hasta salir]. Esta acción es el detonante de la interacción del visitante con la obra que encierra la paradoja de un sentimiento de alienación que, al anular la consciencia, a la vez libera».
La obra se expone del 22 de abril al 25 de mayo en el Matadero de Madrid, un espacio relativamente nuevo (desde el 2006) dedicado a todo tipo de arte contemporáneo y de vanguardia, terreno en el que Manuel Saiz lleva años desarrollando una interesante labor de creación.











