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RSS | ed. impresa | Regístrate | 7 octubre 2008

Cultura

CULTURA
La Rioja tributa un homenaje póstumo al novelista Luis García Lecha
19.04.08 -

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Clarck Carrados
era de Haro. A muchos lectores de cuarenta años para arriba les sonará el autor de muchas de aquellas novelas del oeste, bélicas, y de ciencia ficción tan populares entre los años cincuenta y ochenta, libros de 'a duro' y 'de cambiar' en el quiosco. Pues resulta que uno de los autores más prolíficos de aquel género era el riojano Luis García Lecha (Haro, 1919-Barcelona, 2005), que llegó a publicar más de dos mil.

A los cinco años de su muerte, una vez conocida la identidad y origen del escritor, el Instituto de Estudios Riojanos (IER) ha organizado un homenaje póstumo «para rescatarle del anonimato», según dijo ayer José Antonio Caballero, director del Área de Filología. Serán tres jornadas en Haro y Logroño (del 21 al 23 de abril), con conferencias y mesas redondas en las que diversos expertos analizarán su figura y su obra, así como el conjunto de estos géneros de novela popular.

También será presentado un libro,
Del espacio sideral al lejano oeste
, en el que el IER ha reunido tres novelas de García Lecha:
Donde hay espacio
, único relato breve firmado con su nombre auténtico;
Dimensión X
, de ciencia ficción; y
Un ladrón muy privado
, original inédito perteneciente a su última época.

Obreros de la novela

En treinta años de trabajo incesante, Luis García Lecha publicó exactamente 2003 novelas bajo los pseudónimos de
Clarck Carrados, Louis G. Milk, Glenn Parrish, Konrat Von Kasella y Casey Mendoza
. Trabajó para las editoriales Toray y Bruguera, que, como a sus colegas -«verdaderos obreros de la novela», los llamó Caballero-, «le sometían a condiciones leoninas y le exigían una novela a la semana» e incluso, según sus familiares, hubo semanas en las que llegó a escribir cuatro.

Pese a la premura, Caballero encuentra «estilo» en la obra de García Lecha. «Fue uno de los más prolíficos, uno de los más significados y con calidad más que aceptable. Algunas de sus novelitas son pequeñas obras de arte -dijo-. Creaba y describía situaciones, describía a sus personajes como no lo hacían otros y los originales manuscritos muestran con sus correcciones una preocupación estilística». Poseía además «gran capacidad de inventiva» y era capaz de «crear y situaciones diferentes».

Sólo por eso, «por haber entretenido a tantos españoles en la época gris del franquismo ya se merece un homenaje», sentenció Caballero. Lo merece, además, aquí por ser riojano.
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