En la obra, un periodista acude a casa de Miguel de Molina en Buenos Aires para entrevistarle con motivo de la concesión de una medalla y, durante el encuentro, el cupletista recuerda los principales acontecimientos de su vida, además de rememorar sus famosas canciones. Este montaje de Emilia Yagüe Producciones está dirigido por Rosario Ruiz Rodgers, a partir de un texto de Borja Ortiz de Gondra y cuenta con la colaboración de la Fundación Miguel de Molina. Miguel de Molina tuvo una vida «regocijante y dramática», nació en el seno de una familia pobre, fue recadero de mancebías de joven, comenzó en la música organizando juergas flamencas, hasta que llegó a estrenar
El malagueño, que nunca ocultó su homosexualidad, llegó a ser el artista de variedades más famoso y mejor pagado antes de la Guerra Civil, pero en la posguerra sufrió la persecución de los vencedores, lo que llevó a exiliarse en Argentina. Palenzuela, que interpreta al cantante en su senectud, destacó que fue un hombre transgresor, porque supo usar la tonadilla de forma muy avanzada. Resaltó lo bien ensambladas que están las dos partes de la obra, en la que se intercalan canciones como
Por su parte, Medina (la cantante Amalia de Isaura), incidió en que fue un rompedor de la moda, que volvía locos tanto a hombres como a mujeres, y él mismo diseñaba su vestuario e incluso los decorados de sus funciones.
Los actores detallaron que todos los hechos y personajes que aparecen en la obra son verídicos, al igual que las propias palabras de Miguel de Molina, extraídas de una entrevista que le hizo el periodista andaluz Carlos Herrera después de treinta años de silencio.











