«Moscú es una ciudad muy bonita y me encantan sus fiestas», declaró Hilton a la televisión en la alfombra roja de la sala de cine 'Pushkinski'.
Una Hilton muy maquillada lucía un diseño de la joven modista Kira Plastínina, hija del multimillonario ruso Serguéi Plastinin, un vestido de noche negro con lentejuelas, y tenía el pelo recogido en un recatado moño. La ceremonia fue presentada por otras dos famosas rubias, rostros populares del mundo del espectáculo y la televisión de Rusia.
El encuentro de Hilton con su 'hermana gemela' rusa, Ksenia Sobchak, habitual de la prensa rosa e hija del desaparecido alcalde de San Petersburgo Anatoli Sobchak, fue sin duda uno de los puntos culminantes de la noche.
La heredera del imperio Hilton contó además con la colaboración de la rubia presentadora Masha Malinovskaya, otra habitual de la prensa rosa.
A pesar del equipaje con el que Hilton arribó ayer a Moscú, que a duras penas pudo ser cargado en cinco coches de lujo de la comitiva, la polémica actriz y cantante permanecerá en la capital rusa tan sólo unos días, informó el diario digital Life.ru.
De espera
Para viajar, la famosa joven optó por enfundarse un «glamuroso» chándal rojo, acompañado de una gorra de béisbol roja y unas gafas de sol.
A pesar de que ya la esperaban en el hotel, Hilton decidió descansar hora y media en la sala VIP del aeropuerto del largo viaje.
Antes de la ceremonia, la cantante comió en uno de los restaurantes de lujo de Moscú, donde sin duda alguna habrá podido degustar el vodka ruso, bebida que figuraba en el listado de exigencias que previamente hizo llegar a los organizadores del evento. Hilton solicitó que un grupo de guardaespaldas, compuesto por dos hombres y una mujer, vele por su seguridad las 24 horas del día, así como un todoterreno, comunicación por radio y permiso para portar armas.





