No obstante, los 44 alumnos de los Maristes de Girona que visitaron la central de Ascó el 4 de abril, mismo día en que se notificó lo ocurrido al CNS, se someterán a pruebas para cerciorarse de que no se han visto afectados por la fuga radioactiva. Una unidad móvil de Ascó I se desplazará hasta el centro escolar para realizar las revisiones, explicó el director del colegio, Robert Serra.
En principio, se ofreció la posibilidad voluntaria que aquellos estudiantes que lo deseasen pasasen por un chequeo en Ascó, pero finalmente será una unidad móvil de la central la que se desplace hasta el colegio de Girona. Aunque la Consejería de Educación de la Generalitat les explicó que «no es necesario» llevar a cabo estas pruebas, dijo Serra, las realizarán para que padres y alumnos se queden más tranquilos.
El director de los Maristas reconoció que se habían enterado del escape radioactivo por la prensa. Una vez al tanto, los portavoces de la central nuclear de Ascó les informaron y ofrecieron número de teléfono a disposición del colegio y los padres, subrayó. Aun así, Serra criticó que la dirección de Ascó I, al tanto de la existencia del vertido, dejase que seis colegios fueran de excursión a las instalaciones.
Por su parte, el Síndic de Greuges, Rafael Ribó, abrió ayer una actuación de oficio sobre la fuga radioactiva de Ascó. Ribó ha pedido información a las diferentes administraciones en relación con el incidente con la voluntad de aclarar lo sucedido y determinar las responsabilidades.





