La nota explicó que el «pequeño grupo» estuvo acompañado por Sean O'Malley, el Arzobispo de Boston, una de las ciudades más afectadas por los casos de abusos sexuales a menores por parte de sacerdotes. El grupo llegó a las 16.15 hora local (22.15 GMT), a la sede de la nunciatura de Washington, que es la residencia del Papa durante su estancia en la capital, y a él le contaron sus historias personales.
Benedicto XVI les «escuchó y después les dedicó palabras de aliento y de esperanza», y les ofreció oraciones «por sus familias y por todas las víctimas de abusos sexuales».
Durante este viaje, el Papa ha calificado de «vergüenza» y ha expresado su dolor y sufrimiento por los casos de pederastia protagonizados por sacerdotes estadounidenses, y recriminó a las autoridades católicas de este país por la pésima gestión del asunto.
Durante su estancia en EEUU, el Papa Benedicto XVI ha ido tocando todos lo temas espinosos del horizonte estadounidense -salvo la pena de muerte-. En su primera misa de masas, celebrada en el estadio de béisbol de los Nationals, ante más de 45.000 personas que empezaron a llegar a las 5 de la madrugada, el Santo Padre pidió a EEUU que acepte la diversidad de los inmigrantes de acuerdo a su tradición y calificó el crecimiento de la Iglesia en EEUU «como el capítulo más grande de la expansión de la Iglesia».





