Según manifestó Juan Calparsoro a Diario LA RIOJA al término de la reunión, «las diligencias van a seguir» con el objetivo de «poder atar bien algunos cabos» y, de este modo, que «el informe final esté sólidamente fundado».
De modo que Juan Calparsoro regresa a Logroño con la intención de «atar alguna prueba más», lo que retrasará al menos una semana el desenlace del 'caso Enaitz'. «La decisión la comunicaré en rueda de prensa a finales de este mes», zanjaba el fiscal superior de La Rioja.
Juan Calparsoro se propuso revisar las circunstancias en las que se produjo el accidente de Castañares en enero de este año, cuando el 'caso Enaitz' saltó a los medios de comunicación de toda España ante la cercanía del juicio de Haro en el que se iba a dilucidar si la familia del joven fallecido tendría que pagar los daños ocasionados por el impacto del cuerpo de la víctima mortal en el Audi A-8 de Tomás Delgado, quien reclamaba el pago de casi 20.000 euros. Al final, Delgado no se presentó al juicio, para el que había acreditados decenas de periodistas nacionales y extranjeros.
El propio Calparsoro reconoció en su día que la decisión de abrir nuevas diligencias informativas sobre este asunto se produjo tras una llamada telefónica desde Madrid de Bartolomé Vargas, el fiscal de Seguridad Vial de la Fiscalía General del Estado, interesándose por el caso.
Casi tres meses
Desde entonces, Juan Calparsoro ha tomado declaración en su despacho a varios testigos del siniestro, a personas que estuvieron junto a Delgado en los minutos posteriores al impacto, ha recibido en varias ocasiones a los padres de Enaitz y a sus peritos, y, la pasada semana, escuchó el testimonio del propio conductor del Audi, que acudió a la cita acompañado de su abogado. Además tiene a su disposición un informe elaborado por un grupo de élite de la Guardia Civil especializado en la reconstrucción de accidentes, que difiere en puntos muy relevantes del atestado inicial que propició el archivo del caso.
Todo eso parece ser aún insuficiente. A tenor de las declaraciones de Calparsoro, su gran preocupación ahora es profundizar en «aspectos jurídicos» que den mayor solidez al decreto que podría propiciar la reapertura del 'caso Enaitz'.
«Tendremos que esperar un poco más; no nos queda otra», afirmaba ayer telefónicamente Rosa Trinidad, la madre de Enaitz. Rosa, a pesar de la desilusión de no poder ver ayer mismo resuelto el asunto, se mantenía «esperanzada». «He hablado con el fiscal y he sacado una buena impresión de la breve conversación telefónica que hemos tenido», confesaba la madre del fallecido. «Yo creo que lo que quiere el fiscal es dejarlo todo muy bien hecho»,
Dejar todo muy bien hecho facilitaría la labor a la juez del número 1 de Haro, que, a la postre, es quien daría el visto bueno a la hipotética reapertura del caso. Cuando Calparsoro concluya su informe lo remitirá al mismo Juzgado jarrero que dio carpetazo al asunto en el año 2004, y su titular, que no es la misma de entonces, tendrá la última palabra.












