Esa chica estaba realizando su trabajo, y no manifestó en ningún momento ni simpatía ni desacuerdo con esa celebración. Merecía todo el respeto como profesional y, porque vivimos desde hace algo más de dos décadas en una democracia, TODOS tenemos derecho a expresar libremente nuestra opinión. Estamos hartos de que sólo tengan derecho a expresar su opinión los taurinos, que al parecer son los más españoles, los más patrióticos, mejores ciudadanos de a pie y mejores personas. ¿Es que el mero hecho de ser antitaurinos nos hace ser sinvergüenzas? Por favor.





